La escala de glasgow es una herramienta clínica ampliamente utilizada para evaluar el nivel de conciencia en pacientes con alteraciones neurológicas. Desde su creación, se ha convertido en un estándar internacional en servicios de urgencias, cuidados intensivos y atención prehospitalaria. Además, su aplicación sistemática permite una valoración rápida, objetiva y reproducible del estado neurológico.
A lo largo de este artículo, se explicará qué es la escala de glasgow, cómo se compone y por qué resulta tan relevante en la práctica médica. Asimismo, se analizarán sus ventajas, limitaciones y su correcta interpretación clínica.
Origen y desarrollo de la escala de Glasgow
Contexto histórico
La escala de glasgow fue desarrollada en 1974 por los neurocirujanos Graham Teasdale y Bryan Jennett en la Universidad de Glasgow. En ese momento, existía una gran variabilidad en la forma de describir el nivel de conciencia. Por ello, se necesitaba un sistema común que facilitara la comunicación entre profesionales sanitarios.
Desde entonces, esta escala ha sido adoptada en todo el mundo. De hecho, su sencillez y fiabilidad han favorecido su uso tanto en adultos como en población pediátrica, con ligeras adaptaciones.
Objetivo principal
El objetivo de la escala de glasgow es cuantificar el estado de conciencia mediante la observación de respuestas específicas del paciente. De esta manera, se evita la subjetividad y se mejora el seguimiento clínico a lo largo del tiempo.
Componentes de la escala de Glasgow
La escala de glasgow se basa en la evaluación de tres respuestas fundamentales. Cada una de ellas aporta información clave sobre la función cerebral.
Apertura ocular
En primer lugar, se valora la apertura ocular. Este componente refleja el nivel de alerta del paciente. La puntuación varía según si los ojos se abren de forma espontánea, ante estímulos verbales, ante estímulos dolorosos o si no hay respuesta.
Respuesta verbal
En segundo lugar, se analiza la respuesta verbal. Este apartado permite evaluar la orientación, el lenguaje y la capacidad cognitiva. El paciente puede estar orientado, confuso, emitir palabras inapropiadas, sonidos incomprensibles o no responder.
Respuesta motora
Por último, se evalúa la respuesta motora, considerada el componente más importante. Aquí se observa si el paciente obedece órdenes, localiza el dolor, retira el estímulo doloroso, presenta flexión anormal, extensión anormal o ausencia de respuesta.

Puntuación e interpretación clínica de las escala de glasgow
Rango de puntuación
La suma de los tres componentes da lugar a una puntuación total que oscila entre 3 y 15. Cuanto mayor es la puntuación, mejor es el nivel de conciencia. Por el contrario, valores bajos indican un compromiso neurológico grave.
Generalmente, se considera que una puntuación de 13 a 15 corresponde a un daño leve. En cambio, valores entre 9 y 12 indican daño moderado. Finalmente, una puntuación igual o inferior a 8 se asocia con daño grave y riesgo de coma.
Importancia del seguimiento
Sin embargo, no solo importa la puntuación aislada. Lo más relevante es la evolución en el tiempo. Por esta razón, la escala de glasgow se utiliza de forma repetida para detectar mejorías o deterioros neurológicos.
Aplicaciones clínicas principales de la escala de glasgow
Uso en traumatismo craneoencefálico
La escala de glasgow es especialmente útil en pacientes con traumatismo craneoencefálico. Gracias a ella, se pueden tomar decisiones rápidas sobre la necesidad de intubación, estudios de imagen o traslado a unidades especializadas.
Además, su uso facilita la estratificación del riesgo y la planificación del tratamiento inicial.
Otros contextos médicos
Aunque fue diseñada para el trauma, la escala de glasgow también se emplea en accidentes cerebrovasculares, infecciones del sistema nervioso central y alteraciones metabólicas. En todos estos casos, proporciona una referencia clara del estado neurológico.
Ventajas y limitaciones de la escala de glasgow
Principales ventajas
Entre sus ventajas, destaca su facilidad de aplicación. No requiere tecnología avanzada y puede ser utilizada por distintos profesionales de la salud. Además, su lenguaje común mejora la comunicación clínica.
Asimismo, permite comparar estudios y resultados en investigación médica.
Limitaciones a considerar
No obstante, la escala de glasgow presenta algunas limitaciones. Por ejemplo, su aplicación puede verse afectada en pacientes intubados, sedados o con barreras idiomáticas. En estos casos, la interpretación debe realizarse con cautela.
Por ello, siempre se recomienda complementar la escala con otros hallazgos clínicos.
En conclusión, la escala de glasgow es una herramienta fundamental en la evaluación neurológica. Gracias a su estructura simple y su utilidad clínica, sigue siendo imprescindible en la práctica médica actual. Aunque no está exenta de limitaciones, su correcta aplicación mejora la toma de decisiones y el seguimiento del paciente. Por esta razón, su conocimiento resulta esencial para cualquier profesional de la salud.